miércoles, 25 de febrero de 2015

¿Tendré Cáncer?

Relataré una pequeña introducción y después analizaré realmente el motivo de esta reflexión.
   Un reciente estudio afirma que la mitad de los nuevos nacimientos, hablando en términos generales y probabilísticos, sin discriminar raza, sexo, situación social, económica, o geográfica, desarrollarán algún tipo de cáncer a lo largo de sus vidas. Esta afirmación es terrible porque el estigma de tener cáncer en el futuro para esos niños y niñas tiene una probabilidad del 50%, es decir, la mitad de nuestros (vuestros) nietos tendrá cáncer en algún momento de su vida.
   El cáncer, por definir un poco el concepto de la enfermedad y sin entrar en tecnicismos, es el desarrollo anormal y sin control de unas células con la posibilidad de invadir otros órganos (metástasis) partiendo del órgano o sistema en el que están. A no ser que esté muy localizado y en sus primeros estadios, como se denominan las distintas fases del desarrollo de la enfermedad, cualquier tipo de cáncer es difícil de tratar. Actualmente ni se conoce el origen ni existe una cura eficiente para esta enfermedad, solo cuidados paliativos con agresivos ciclos de quimioterapia y/o radioterapia o la extirpación de la parte del órgano afectada sin que dicha extracción garantice la erradicación del cáncer. Fundamentalmente hay dos tipos de cáncer atendiendo a su localización: cáncer tumoral (localizado en algún órgano) o cáncer de sistema (linfático o de médula ósea). El tipo de cáncer tumoral puede ser, a su vez, benigno o maligno y pueden desarrollar metástasis o no mientras que los de sistema son malignos y afectan a todo el cuerpo por igual. La leucemia es un cáncer de médula ósea pero existe otro mucho más agresivo y con altas tasas de mortalidad, el llamado `mieloma múltiple´, es el que afectó a mi madre. Se produce un desarrollo anormal de los anticuerpos, es decir, los soldados del organismo (como así se lo expliqué a los familiares para que lo entendieran) invaden todos los sistemas tomando el control de todas las funciones de los órganos e impidiendo que las células normales puedan realizar sus labores de forma normal. En los cánceres tumorales se ofrece una esperanza de vida de varios años como término medio pero en el caso del mieloma múltiple dicho intervalo se reduce a pocos meses.
   El motivo de esta reflexión es el análisis que debe realizar cada persona sobre su situación familiar hereditaria con respecto a la posibilidad de desarrollar o no algún tipo de cáncer en el futuro. Los estudios médicos aseguran que para las distintas edades de una persona existen distintos tipos de cáncer pero hay otros que no tienen cronología, es decir, pueden aparecer en la infancia, en la madurez o en la vejez.
   Sin ni siquiera haber tenido antecedentes familiares, cualquier persona puede desarrollar algún tipo de cáncer a lo largo de su vida. Así de dura es ésta afirmación pero, si existen dichos antecedentes hereditarios y, además, son abundantes, como es mi caso, la gran pregunta asedia constantemente a la persona y las posibilidades iniciales de tener un cáncer en el futuro se incrementan. Se permanece pues en un estado constante de ansiedad relativa porque el tiempo pasa irremediablemente y si esa probabilidad comentada es alta, no queda más que ir haciéndose a la idea de lo malo y, si no sucede, mejor que mejor.
   En mi caso particular, tuvieron cáncer mortal mi madre, su hermano, mi abuela paterna y una tía paterna y superaron el cáncer mi abuela materna, mi tío paterno y su hermana. Es decir, todos y todas familiares directos por lo que estoy en predisposición de desarrollar la llamada “muerte invisible” aunque esto no quiere decir que suceda, simplemente mis posibilidades son más elevadas que cualquier otra persona sin antecedentes familiares.
   Existen pruebas médicas para tratar de corroborar esta afirmación pero se basan en probabilidades y estimaciones y sobre estadística e inferencia nadie me va a enseñar nada nuevo por lo que dichas pruebas, en realidad no despejan ninguna duda y crean más ansiedad.

   En definitiva, conviene poner los pies en la tierra, estar bien informado y conocer las limitaciones del cuerpo humano, ese en el que vivimos y, el hecho de plantearse ciertas cuestiones, éstas y otras, quiere decir que estamos vivos y que nos preocupa estarlo.

lunes, 23 de febrero de 2015

Pequeña Lección de Guerra

   Siempre he pensado que las barbaries cometidas en el pasado por el ser humano contra sus semejantes no se han erradicado sino que, simplemente, no eran difundidas para conseguir el efecto deseado salvo, quizás, algún dirigente como Vlad Tepes que exhibía sus muertes precisamente para causar terror en sus enemigos. Me refiero a ajusticiamientos como ahorcar, fusilar, defenestrar, quemar, decapitar, inmolarse (algo absurdo, se mire por donde se mire) u otras lindezas por el estilo, que se han llevado a cabo desde tiempos inmemoriales, y no solo como castigo a los que los sufrían, también como métodos de amedrentamiento para los semejantes de los propios sufridores. Lo referido en la reflexión Grand Declaration of War es válido para los enfrentamientos “nobles”, los enfrentamientos de honor y, según se miren, incluso justos y no sesgados pero ahora me referiré a los otros tipos de confrontaciones.
   Lo que vemos hoy en día en los medios de comunicación, esas matanzas que hoy están en vídeo, a todo color y con múltiples ángulos y distancias al más puro estilo hollywoodiense, o esas fotos del momento más sangriento, ya se llevaban a cabo desde los tiempos de los persas, los romanos, pasando por la santa inquisición o los horrores de la 2ª Guerra Mundial y Vietnam. La diferencia entre estas y aquellas situaciones es que ahora lo único que se pretende es infundir miedo por una cuestión que considero muy clara.
   No hace falta leer a Sun Tzu (aunque en su época no existía la aviación) o cualquier tratado de estrategia militar para entender que sin el dominio aéreo no hay posibilidad de victoria en cualquier contienda bélica e incluso, a veces, con éste no se garantiza como, por ejemplo, la USAF en Vietnam y Camboya, Rusia en Afganistán o la Wermacht alemana en la 2ª Guerra Mundial. La aviación es muy reciente en tiempo y su empleo bélico supuso un gran punto de inflexión en las batallas desde la 1ª Guerra Mundial. Así, hoy en día, las fuerzas militares de una nación se dividen en tres secciones: marítima, aérea y terrestre aunque, lógicamente, los países sin salida al mar no poseen fuerzas marítimas pero lo que está claro es que cualquier país o nación debe tener fuerzas terrestres y aéreas.
   El resurgir de los radicalismos islámicos (hay que recordar que ya existían en los años 70 y 80 pero estaban más o menos controlados por dictadores en sus respectivos países y, ahora que éstos no están en el poder o son débiles, vuelven a renacer) basa su estrategia militar en infundir miedo en sus enemigos para inducirlos a realizar por tierra lo que ahora se hace por aire. Evidentemente, el potencial militar de las naciones punteras del planeta es capaz de aniquilar cualquier atisbo de insurgencia o levantamiento radical en cualquier lugar del globo pero no se hace por cuestiones humanitarias pero, sobre todo, morales (Israel con Palestina, por ejemplo). Nótese que estoy a favor del uso de la energía nuclear tanto a nivel militar como civil.
   “Meterse en la boca del lobo” lo llaman, y es una estrategia puramente defensiva, a pesar de hacer creer que se están invadiendo varios países expandiendo el terrorismo que tiene como base unas leyes retrógadas y esclavistas. Este grupo de inhumanos no posee fuerzas aéreas por lo que no pueden luchar en igualdad de condiciones con las fuerzas unidas de los distintos países designados por el Consejo de Seguridad de la ONU que bombardean a su antojo pero selectivamente cada rincón dominado por esos individuos, por tanto, como solo pueden combatir con fuerzas terrestres, pretenden que desaparezca la estrategia de bombardeos selectivos para llevar el conflicto al terreno donde sí podrían luchar, de ahí que pretendan dar la máxima difusión a través de cualquier canal de sus escasos aunque muy mediáticos actos terroríficos. Menciono lo de escasos porque, en cualquier conflicto armado, las muertes se cuentan por miles en los bandos enfrentados, civiles y militares, pero no se les da difusión (por ejemplo, la antigua Yugoslavia) mientras que los vídeos a los que tanto se ha hecho mención, no llegan, como mucho, a las pocas decenas y menciono lo de mediáticos porque el periodismo de hoy en día está podrido y es interesado y no se preocupa de informar objetivamente de cualquier hecho, sino que destaca lo esperpéntico, lo desagradable y lo que hace revolverse al espectador o lector por encima de la información pura.
   Repito que la espectacularidad de las muertes que realiza el terrorismo radical del medio oriente es, a mi modo de ver, una simple llamada de atención (potenciada exponencialmente por las difusiones del actual periodismo) para infundir miedo a las sociedades civilizadas para que hagan presión a sus respectivos gobiernos para que manden fuerzas terrestres a esos lugares. Creo que es una estrategia perdedora y cualquier analista militar me daría la razón. Esa estrategia nos quiere dar a entender que se está haciendo mucho daño con las fuerzas aéreas que trabajan en silencio mediático y con efectividad y esa es la única razón por la que no se han mandado a la zona fuerzas terrestres. En la primera guerra contemporánea narrada en directo (Afganistán,1991) lo primero que se hizo fue anular las fuerzas aéreas afganas y las baterías y armamento terrestre antiaéreo, todo relatado asépticamente por la CNN en directo, con objetividad, realidad y sin las intoxicaciones del periodismo actual, y después se procedió a la invasión por tierra sabiendo que el ejército afgano terrestre era débil y escaso.

   La lección que se obtiene es que no se deben magnificar actos crueles y sin sentido mediante un periodismo radical y sesgado. Dichos actos no tienen perdón, evidentemente, ni conducen a nada salvo a infundir un miedo etéreo y sin consistencia que, sin querer, nos creemos porque está presentado como si fuera un espectáculo de una película con buenos efectos especiales aunque no hay que olvidar que lo que ocurre es real pero también es solo un grano de arena en una playa. Lo importante es la visión global, los árboles no pueden impedir ver el bosque.

sábado, 21 de febrero de 2015

El Mar Blanco a Tus Pies

   Obsesión o enfermedad es lo que padece el protagonista de la historia, imaginada cronológicamente en la sombría baja Edad Media y que transcurre entre la actual Alemania, Italia y la convulsa Francia. La infame Peste Negra es el telón que envuelve gran parte de los acontecimientos en los que se escuda un desequilibrado que es perseguido por un ávido y astuto cazador.
   Sorpresas y viajes por la Europa medieval en un argumento con giros inesperados con las picarescas formadas en el contexto creado alrededor de “cazador – presa” y desgarradas luchas internas entre la lucidez y el delirio.

Todo ello y mucho más en EL MAR BLANCO, mi primera novela larga.

jueves, 19 de febrero de 2015

Verdad y Mentira

   El ser humano se pasa buena parte de su vida haciendo creer a otros semejantes (y a sí mismo) cuestiones, ideas o argumentos que sabe que no son verdad, es decir, no son una verdad absoluta y objetiva. Dicho concepto, poco tratado por los grandes filósofos, debería ser relativamente fácil de alcanzar puesto que la verdad absoluta es aquella que, contada o pensada por diferentes personas o grupos de personas de cualquier ideología o situación social o geográfica, permanece inalterable e incorruptible sea cual sea el contexto en el que se la enmarca por que es objetiva y abstracta.
   La verdad, la media verdad y la mentira tienen unas fronteras muy bien definidas: la mentira, basada siempre en argumentos falsos aunque bien construidos pero limitados en sus apoyos en otros argumentos también falsos, rápidamente es refutable con argumentos verídicos que son argumentados a su vez por ratificaciones plenamente verídicas que son apoyadas -indefinidamente- en otras afirmaciones también plenamente verídicas. La media verdad es un razonamiento cierto pero que excluye deliberadamente partes de dudosa credibilidad que no se pueden basar en argumentaciones totalmente verídicas por lo que la frase "decir una verdad a medias" incluye implícitamente que se está diciendo la verdad pero que es relativa y solo se dice la parte que más conviene de la verdad absoluta y siempre en beneficio del orador o en beneficio de terceras personas pero con un claro componente de obstaculización y falsa implicación de lo que se pretende contar o argumentar.
   Existen otros conceptos filosóficos referentes a la mentira para tratar de `suavizarla´, como son, por una parte la mentira piadosa, que es una afirmación falsa pero relatada con buenas intenciones y, por otra parte, la idea de la noble mentira, término acuñado por Platón, que se refiere a que una mentira puede ser aceptada siempre que no se perjudique a otras personas o a los gobernantes, lo cual, analizando esta última frase, nos lleva a que los gobernantes pueden mentir para que prevalezca el status quo de la clase social, siempre que no se perjudique a dicha clase. Esta idea de Platón ya constaba en su fascinante "La República". Es por ésto que hoy en día no nos debería sobresaltar el hecho de que la clase política siempre mienta noblemente y quien se escandalice es porque no ha leído lo suficiente y menos a Platón.
   Sea como sea, las distintas formas del concepto de mentira están intrínsecamente ligadas a la mentira en sí misma por lo que no se pierde generalidad a la hora de nombrar solo las tres identidades anteriores (verdad, media verdad, mentira) como las más fácilmente identificables y separadas aunque, bien es cierto, que la media verdad es una verdad pero la razón de que excluya argumentos válidos vitales de la verdad absoluta, la hace ser, como concepto en sí, independiente, algo que no ocurre con la mentira piadosa o la noble mentira.
   Lo realmente claro de esta pequeña argumentación es que, como dije anteriormente, el ser humano siempre está mintiendo a otros seres humanos y, lo que es mucho más grave, a sí mismo incluso sabiendo que las mentiras hacia su persona dentro de su entorno social, le perjudican.
   Ni siquiera la existencia es verdadera y absoluta (recordemos la ecuación de Schrödinger, pinchar para ver). Ya relaté también en su momento (aquí) que a las cuestiones "¿quienes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?" habría que añadir "¿por cuánto tiempo?" e incluso, me atrevo a decir que se les debería añadir, con esta reflexión sobre los conceptos de verdad y mentira, la pregunta "¿qué hay de verdad y qué de mentira en las preguntas anteriores?".

domingo, 8 de febrero de 2015

Correr Sin Dorsal Mola Más

   El domingo 8 de febrero se disputó la decimoctava edición de la media maratón Ciudad de Almería. Mi actual filosofía se centra en no acudir a competiciones de menos de 20k y solo las que me llamen mucho la atención, por lo que, para ese día, había decidido hacer montaña pero las fuertes nevadas de las jornadas previas me hicieron dudar sobre la salida a la montaña nevada y mi compañero me planteó la opción, un par de días antes, de ir a la media y tomárnosla simplemente como un entrenamiento por las calles de nuestra ciudad, así que accedí pero ya se había pasado el plazo de inscripción aunque , de todas formas, me niego a pagar parte de los premios en metálico que se reparten los primeros, es decir, los moros y los negros, a razón de 1500€ el primero y bajando el “sueldo” con escalones de 300€ (en hombres y mujeres). También había dinero fresco para clubes, venir de otras provincias y demás sandeces que encarecen este deporte.
   Por si fuera poco pagar 15€ cada participante (12€ + 3€ para la federación por la cara), la tarde del sábado se disputaron las carreras de menores, a un coste de 3€ por niño/a, un abuso con mayúsculas. Pero, además, durante la mañana del domingo, los lugares habilitados dentro del estadio para la espera de familiares, tenían también un coste “simbólico” (así aparece reflejado en el reglamento) de 3€, otro robo con mayúsculas. Teniendo en cuenta que el ayuntamiento no pone ningún dinero para el evento, que las infraestructuras de la carrera por la ciudad son mínimas (protección civil, policía y ambulancias son los que están de guardia ese día, no hay un dispositivo extra para la ocasión) y que la bolsa del corredor se limita a dos piezas de fruta, un botellín de agua y una camiseta, el tufillo de la empresa privada que organiza el evento, es claramente de ganar dinero, si se suma lo recaudado en inscripciones y los lugares de pago del estadio y se le restan los premios en metálico, habida cuenta que esta edición ha superado los 3000 participantes. Es cuestión de hacer números.
   Con todo este batiburrillo de tejemanejes, me niego a pagar por correr en mi ciudad, por mis calles y en mi ambiente. La única ventaja de pagar por un dorsal corresponde al hecho de estar cubierto por el seguro de accidentes, pero coño, el lugar más lejano del circuito a mi casa está a unos 3k, en caso de que me pasara algo, podría volver andando tranquilamente sin tener que movilizar a los servicios sanitarios que, como he dicho anteriormente, no cobran nada extra porque les corresponde por su trabajo estar de guardia ese día. Pagar por todo lo demás es tirar el dinero, siempre que no se sea élite y se busquen los primeros puestos, los cuales están reservados a los negritos, como he comentado, que vienen oliendo los euros de los premios.
   Yendo ya, por fin, a lo que fue la carrera en sí, el circuito es a una vuelta con salida desde el estadio de los Juegos Mediterráneos y tiene los primeros 5k de subidas más o menos pronunciadas que hay que saber hacer bien porque pueden pasar factura al final. Después viene una larga bajada hasta el puerto con giro de 180º en el puerto pesquero para retornar al estadio. Los últimos 3k son en subida y mucha gente, como siempre, ha pagado no haber hecho un tranquilo comienzo de carrera. Mi compañero y yo hemos ido disfrutando, saludando y hablando y hemos acabado en 1h38, y eso que hemos salido de los últimos. Lógicamente, no he pasado por meta porque no llevaba dorsal (mi compañero sí) y tampoco he cogido agua en los avituallamientos, llevaba la mía, para que nadie me dijera nada como así fue.
   El reglamento de esta carrera y el de casi todas, no dice nada al respecto sobre correr sin dorsal y nunca lo podrá decir porque son carreras populares y no se pueden vallar las calles de una localidad o limitar el campo en todo el recorrido de la carrera sin ningún hueco por donde poder colarse. La organización lo único que puede exigir a alguien sin dorsal es no estorbar, no avituallarse en los lugares donde proceda y no hacer uso, en caso de lesión, de los servicios médicos. Por lo demás, nadie puede coartar la libertad de correr por sitios que, obviamente, no pueden estar restringidos únicamente a los que pagan una inscripción salvo aquellas competiciones que atraviesen fincas privadas o lugares inaccesibles en condiciones normales. Ese vacío en los reglamentos es el que permite correr con perros, correr con los carros para niños o, peor aún, correr descalzo pero claro, si uno de estos usuarios pagó su inscripción, si el perro muerde a algún participante, al niño del carro le sucede algo durante la carrera o el que va descalzo se corta en un pie, ¿se les puede asistir?, ¿qué sucede con esas posibles situaciones?, ¿nadie ha pensado en eso? Al ser un negocio, una vez pagada la inscripción, todo queda a criterio de los jueces (esos sí que cobran) y hay que negarse a pasar por el aro. Por eso digo CORRO SIN DORSAL PORQUE MOLA MÁS.

   Exhorto a los corredores populares a que prueben mi propuesta, no se arrepentirán y esto volverá a ser lo que era: un deporte en lugar de un negocio, como lo es actualmente.

jueves, 5 de febrero de 2015

¡Qué Difícil es Ser Terrorista!

   El terrorismo, sin adjetivos, a secas, es la acción o acciones de grupos de personas sobre otros grupos o colectivos con la intención de inculcar unos ideales a base de infundir terror y miedo en la población o poblaciones sobre las que se quiere actuar. No es una definición de la Rae, es mía aunque creo que coincide con la definición oficial por simple sentido común. Por tanto, los terroristas son los encargados de llevar a cabo ese terrorismo.
   Cabe diferenciar ese terrorismo de grupos sobre grupos del terrorismo de estado sobre la propia nación. Este tipo de terrorismo es el más peligroso porque se sustenta en dictaduras que crean leyes expresamente para llevar a cabo sus planes. Por ejemplo, Korea del Norte en la actualidad o Argentina o Chile en décadas pasadas.
   En esta reflexión voy a centrarme en el terrorismo de personas contra personas y trataré, con todo el tacto posible y en clave irónica, de hacer ver que ser un terrorista es tremendamente complicado en las sociedades actuales, tanto en las civilizadas como en las más primarias.
   Hay que tener en cuenta que “ser terrorista” es una profesión, es decir, los terroristas han de dedicar todo su tiempo a realizar entrenamientos, preparar atentados, tener mala leche, rezar mucho (en algunos casos), aprender el (ab)uso de explosivos y armamento sofisticado…, es decir, cualquier paleto no puede acceder a ser terrorista, hay que tener dos dedos de frente, al menos, para emprender semejante carrera hacia… ¿hacia dónde? Está claro que un terrorista tiene una doble finalidad: realizar ataques terroristas y sobrevivir para realizar ataques y sobrevivir para realizar ataques, en un bucle infinito hasta que muera o sea apresado en uno de esos ataques, o bien, realizar directamente ataques suicidas con la barriga envuelta en explosivo C4 y acabar con trozos de su cuerpo esparcidos por tres barrios distintos. Pero la finalidad del terrorista es muy simple: morir o ser encarcelado de por vida por unos ideales que otros plasman en unos panfletos y se lavan las manos.
   Entonces parece contradictorio el hecho de tener que ser un cerebrito para tener una buena base teórica de las buenas (mejor decir eficientes) prácticas terroristas y el hecho de acabar entre rejas o detrás de una fría losa. ¿Por qué? Porque está demostrado que cuanta más capacidad intelectual, más capacidad de desarrollo personal y hacia el colectivo, de lo que se deduce que los cerebritos no son propensos a morir jóvenes o a pasar el resto de sus días encerrados. Así pues, debe ser muy difícil tratar de ser terrorista siendo una persona por encima de la media, intelectualmente hablando.
   Por otro lado, está la financiación de la cuasi-carrera universitaria “ser terrorista”. Como no es legal, que yo sepa, al candidato o candidatos les han de sustentar económicamente otros, los que escriben los panfletos e inculcan los retorcidos ideales, y el mal llamado `material escolar´ (por favor, nótese la ironía en este tema tan espinoso), dícense los explosivos y el variado y caro armamento y equipación, no lo abona el sufrido futuro terrorista porque, de ser así, habría acabado su carrera antes de empezar. Por tanto, nuevamente, ha de resultar muy costoso y complicado crear infraestructuras que den dinero para dedicarlo en exclusiva a la financiación de dicha cuasi-carrera universitaria.
   Como conclusión, ser terrorista personalmente y financieramente, es hartamente complicado y costoso en tiempo, dedicación, adiestramiento y material y, además, todo ello teniendo en cuenta que los terroristas, ya sean grupos o individuos aislados, son y serán perseguidos por los buenos, es decir, los terroristas han de moverse en la clandestinidad…, ¡uf, cuántas dificultades!
   Todo lo anteriormente expuesto es válido para cualquier clase de terrorismo y es también válido para cualquier época histórica. Evidentemente, a lo largo de la historia ha existido el terrorismo tal y como lo definí al principio de esta reflexión. Siempre ha habido grupos de energúmenos que pretendían arrebatar los derechos de otros e inyectarles en las venas sus propios ideales. En caso contrario, eran masacrados: desde el temible imperio romano, pasando por la conquista de las Américas, las cruzadas cristianas o los aniquilamientos étnicos, porque sí, a lo largo y ancho del globo terráqueo, y así, hasta la época actual, la vanagloriada era de la tecnología de la información y la comunicación en la que han cambiado algunos aspectos del terrorismo “clásico”.
  La idea es siempre la misma: inculcar unas reglas o leyes infundiendo miedo y terror. Y aquí juega un papel clave la red que todo lo gobierna y lo controla: internet y no me extenderé más en los terroristas en internet, tanto el visible como el Deep Web.
   Otro obstáculo más para el candidato a ser buen terrorista: además de todo lo descrito anteriormente en cuanto a preparación y dedicación, el terrorista ahora debe ser capaz de editar en imágenes sus hazañas para el disfrute y deleite de sus correligionarios, ¡más preparación intelectual, más estudios!

   Realmente, qué difícil es ser terrorista… los vagos (me incluyo en este menospreciado colectivo) directamente ni se lo plantean por todo el esfuerzo que supone. Menos mal que el mundo está lleno de vagos.