sábado, 20 de junio de 2015

La Salvaje: Maratón de Montaña Light

   El domingo 14 de junio se disputó la competición “La Salvaje” que agrupaba 3 carreras en 1: dos pruebas de Mtb de 40k y 92k junto con una maratón de montaña a pie de 40k aunque, según distintos dispositivos gps, osciló entre 39,5k y 41k. En cualquier caso, afrontar alrededor de 40k a pie ya son palabras mayores y, más aún si no son sobre asfalto. Sobre las pruebas ciclistas no puedo comentar nada salvo que había un buen nivel y amplia participación y que la carrera larga era de una gran dificultad, por lo que pude deducir en la comida post-carrera.
   El entorno por el que se disputan todas las competiciones es espectacular y está enclavado en la sierra de María–Los Vélez, partiendo del coqueto pueblo de Vélez-Rubio. Las  magníficas instalaciones de salida-llegada presumían una alta calidad en lo que deparó la jornada a nivel organizativo por parte del Club Ciclista Javi Chacón. Es necesario señalar lo que muy pocas personas  pero muy voluntariosas, son capaces de organizar evitando las largas manos de las federaciones regionales que lo único que hacen es incrementar enormemente las inscripciones de los participantes. Como ejemplo, en la carrera a pie, la inscripción era de 20€ (28€ fuera de plazo), bolsa del corredor con camiseta técnica y comida, uso indiscriminado de instalaciones deportivas que incluían servicio de masajes en meta, avituallamientos completísimos cada 5k (es decir, 8 avituallamientos en total, con lo que eso supone en cuanto a infraestructura) y `brutal´ barra libre en la llegada con bebida abundante y una generosísima comida en el pabellón cubierto, además de unos completos premios a los vencedores de las distintas categorías.
   Yendo al recorrido de la competición a pie, no se planteaba una carrera exigente puesto que todo discurría por ramblas (la principal recién compactada) o anchas pistas con ningún terreno técnico, lo cual, en cierto sentido, puede ser negativo porque te puedes dejar llevar en los primeros kilómetros y coger un fuerte ritmo que desemboque en un desfondamiento sin apenas notarlo. En los primeros 13k nos desplazamos por rambla ascendente con un ritmo pesaroso (correr rápido aquí es una trampa que se puede pagar después) pero que, sabiamente, casi todos supimos regular y en un pequeño desvío se desemboca en una pequeña subida sin importancia pero que hace ir sintiendo que estamos en la montaña. Por esta zona me quedé literalmente embelesado admirando los campos colindantes. En la aburrida ciudad no existen parajes así. El punto crítico, en mi opinión, se encuentra en el 17,5k, justo al pasar debajo del puente de la autovía ya que encaramos la única subida fuerte de la carrera: ante nosotros hay 9k de subida progresiva teniendo puntos entre 15-20% de desnivel, atravesando campos y lugares despejados de vegetación con un clima muy benigno, sin viento ni calor (con viento hubiera sido una zona complicada). Una fuerte rampa nos lleva a la última ascensión de unos 2k entre frondosos pinares donde el recorrido es sinuoso y zigzagueante, todo ello por encima de los 1200-1300 msnm que culmina en la cumbre a más de 1400 msnm, la cima de la carrera llamada Fuente Laza.
   A partir de aquí, sobre el 27k, nos quedaba un largo descenso de 13k hasta la meta. En toda esta bajada se puede correr mucho (todo por pista forestal) y sin tramos delicados o en los que hubiera que prestar una especial atención. Me esperaba otra subida fuerte tal y como estaba anunciado en el perfil de la carrera (el Mahimón) pero no la hubo, lo cual, según se mire, fue de agradecer. Los últimos 2k de la carrera discurrieron por las calles asfaltadas del pueblo hasta la ansiada meta con las piernas muy enteras salvo algún que otro dolorcillo esporádico propio de la distancia total y no de la dificultad de la prueba.
   Como nota personal, señalar que la larga bajada no me gustó debido a mi problema de fascitis del pie izquierdo que, afortunada y progresivamente, va remitiendo poco a poco. Este inconveniente provoca que el pie no pise correctamente teniendo que forzar la pisada solo en las bajadas, lo cual me impide coger la velocidad de crucero que cualquier otro participante alcanzaría sin ninguna dificultad. De hecho, por esta zona me adelantaron 2 corredores y no pude seguir su ritmo.
   Alcancé la meta en 4h15 sin dolores (salvo el pie) ni cansancio aparente habiendo disfrutado y admirado los paisajes de la serranía (menos de 48 horas después ya estaba otra vez entrenando en la montaña). El vencedor cubrió la distancia en 3h02.
   Destacar que tan solo participamos en la carrera a pie 38 corredores, incluidas solo 2 féminas pero que, a diferencia de otras competiciones de la misma o mayor distancia, no me he encontrado sólo en ningún momento salvo en algunos tramos de bajada cerca ya de la meta. También quiero destacar, de la carrera en sí, los magníficos avituallamientos intermedios y la labor silenciosa de los voluntarios/as  que, sin ellos/ellas, no sería posible un evento así, y por eso, me gusta darles siempre las gracias cuando los dejo y sigo el camino.
   Después de una reparadora ducha vino la segunda parte de la jornada: una amplia instalación donde comer cantidad y calidad, sentados, sin agobios y viendo a los justos vencedores ir subiendo al ansiado pódium, tanto corredores como ciclistas, fenomenal colofón de una competición muy recomendable a la que hay que volver siempre que se pueda.
   He decidido que a partir de esta entrada no voy a poner más fotografías en el blog en las que yo  aparezca porque son momentos que quedan para mí y que pertenecen a situaciones pasadas: una fotografía siempre capta un momento presente pero, al verla, ese momento ya es pasado y no me gusta mirar hacia atrás. Además, no suelo poner fotografías en las entradas que escribo por diversas razones pero la fundamental es la Ley del Mínimo Esfuerzo, la cual sigo fielmente, por lo que las entradas deportivas no se deben desviar de ese recto pensar y han de seguir la linea editorial habitual.