sábado, 19 de septiembre de 2015

Símbolos Fálicos

   Mezclar contextos sexuales con símbolos, sean éstos institucionales o no, no parece, a priori, elegante, y ni tan siquiera de buen gusto pero el enaltecimiento (palabra morbosa que recuerda a otras circunstancias muy concretas) de uno o varios símbolos que dicen ser representativos, por parte de la masa social, el vulgo y, en definitiva, las ovejas no-pensantes que siguen a sus pastores, acaba siendo un acto puramente sexual en el sentido más primitivo de la palabra sexual, es decir, el sentido de la supervivencia, en este caso moral, a cualquier coste.
   Esos símbolos (fálicos) que son la punta de lanza de las naciones, los colectivos, las agrupaciones e incluso, los pensamientos individuales obsesivos, los pensamientos y sentimientos no racionales, producen amor-pasión en las personas que sucumben a sus encantos, provocan indiferencia en las personas apáticas por naturaleza y consiguen arrancar, a su vez, odio y rencor sin razón hacia otros símbolos no propios, en aquellos fanáticos descerebrados que solo creen en lo que les dicen otros, sus líderes. Se trata pues, de creyentes, no de seguidores.
   Seguidores son aquellos que tienen pasión por algo en concreto y que lo adoran y caen en sus redes sin maldad, como es el caso de los seguidores de grupos musicales o los aficionados deportivos aunque, tanto éstos como aquellos, se pueden radicalizar hasta el fanatismo, lo cual se convierte en creencia, como he comentado antes, por lo que sus adorados símbolos se convierten en una prolongación moral de ellos mismos haciendo que esos símbolos se sexualicen de forma fálica (o uterina, según el caso).
   Los símbolos que se convierten en fálicos son pues, muy variados, según los grupos sociales que los admiren o enaltezcan: desde banderas y escudos hasta posters o camisetas, dependiendo de la cantidad (y calidad) de las personas que se identifican con ellos. En el caso concreto de los símbolos de fanáticos religiosos, pueden ser tan variopintos como unos simples libros o normas, como pueden ser la biblia o el corán, los crucifijos, estrellas, barbas, turbantes, etc. Estos símbolos representan unas creencias muy concretas y contrapuestas con otras muy similares, lo que los convierte claramente en símbolos adorados de forma fanática, es decir, son símbolos fálicos porque el hombre, por regla general, "adora" sus atributos masculinos y, siempre que la sociedad a la que pertenece se lo permite, hace ostentación de ellos de forma explícita, ya que la forma implícita de esta ostentación es evidente en cualquier circunstancia y lugar del planeta.
   Entonces, la simbiosis entre los símbolos, ya sean institucionales o de otro tipo, y los símbolos fálicos, es evidente en cualquier contexto y entorno en el que grupos de personas se sienten identificados con algunos o varios de ellos, ya sean símbolos religiosos, símbolos nacionales o étnicos, o símbolos culturales de ocio y diversión.
   La convivencia en grandes núcleos urbanos de grandes multitudes de personas hace que exista un frágil equilibrio entre los símbolos que representan a distintas asociaciones grupales por los posibles enfrentamientos entre simbologías enfrentadas, a la vez que favorece la radicalización de dichos grupos por ostigación de los líderes de unos contra otros, según los distintos intereses de cada agrupación, debido a la complejidad de la propia sociedad que crea esos grupos. Es un bucle en el que el hombre está inmerso sin tener conciencia de ello.
   Ser seguidor-creyente de una determinada simbología puede provocar ansiedad y conflictos interiores a cada persona porque la jerarquización es tan pronunciada cuanto mayor sea el grado de seguimiento, creencia o fanatismo tenga la persona con respecto al símbolo o símbolos que adora o sigue. Además, existe una alta probabilidad de que una persona sea seguidora de una determinada simbología y que ésta sea contraria a otra u otras de las que también sea seguidora, lo cual no es bien visto por su grupo social, por lo que la mayoría de las veces, los fanatismos o creencias se mantienen latentes y en el anonimato más absoluto.
   La conclusión es clara: la persona ha de tener conciencia de que la simbología no debe prevalecer por encima de las normas sociales de respeto y convivencia porque si así fuera, la persona se radicaliza y pierde la capacidad de discernir entre personas con las que convive y personas de las que se aprovecha para acrecentar el fanatismo de su ego y seguir así adorando los símbolos fálicos que la devoran y ciegan por dentro.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Dieta



   Esta era la rutina diaria de Hunter Thomson, el creador del periodismo gonzo, extraída de su biografía escrita por Jean Carroll “Hunter: la extraña y salvaje vida de Hunter S. Thomson”. Disfrútala.

15:00  Levantarse.
15:05  Chivas Regal con el periódico de la mañana y cigarrillos Dunhill.
15:45  Cocaína.
15:50  Otro vaso de Chivas Regal y Dunhill.
16:05  Primera taza de café y Dunhill.
16:15  Cocaína.
16:16  Zumo de naranja y Dunhill.
16:30  Cocaína.
16:54  Cocaína.
17:05  Cocaína.
17:11  Café y Dunhills.
17:30  Más hielo en el Chivas.
17:45  Cocaína.
18:00  Una pizca de hierba para fumar (mi traducción libre de “grass to take the edge off”).
19:05  Comer en la taberna Woody Creek: Heineken, dos margaritas, dos hamburguesas con queso, dos raciones de patatas fritas, un plato de tomates, ensalada de col, ensalada de taco, doble ración de aros de cebolla, pastel de zanahoria, helado, pastel de frijoles, Dunhills, otra Heineken, cocaína y para la vuelta a casa un cono de nieve (un vaso de hielo triturado sobre el que se vierten tres o cuatro chorros de Chivas [mi traducción libre: en español se traduciría como un granizado de Chivas]).
21:00 Cocaína.
22:00  Gotas de ácido (literal).
23:00  Chartreuse (cóctel de hierbas aromáticas y brandy), cocaína, hierba.
23:30  Cocaína.
00:00  Hunter está listo para escribir.
00:05 – 06:00  Chartreuse, cocaína, hierba, café, Heineken, cigarrillos Clove, pomelo, Dunhills, zumo de naranja, ginebra.
06:00  En la bañera con champagne, jabón Dove, fetucchini Alfredo.
08:00  Halción (tranquilizantes).
08:20  Dormir.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Colomera: A Tres Minutos (Relativos) de la Gloria



   En esta entrada no voy a hablar de la relatividad, ni la general ni la especial, aunque podría, pero sí explicaré el término utilizado en el título.
   Hace algún tiempo decidí, no sin esfuerzo, salir del sistema actual que implica el mundo de las carreras populares a pie, por varias razones que resultan demasiado largas de explicar en esta reflexión salvo la principal: correr se ha convertido en un negocio y yo no pago por competir en el montón salvo casos muy, muy excepcionales como el que describiré aquí. Para un corredor de élite (entiéndase élite también de forma relativa, como aquel corredor que es malo en la pista, hace tiempos mediocres pero que siempre está entre los 10 primeros puestos de las carreras populares que tanto abundan desde hace unos pocos años) entiendo el hecho de pagar por correr por esos pueblos que nadie conoce, ya que, algunos, todavía ofrecen premios en metálico a los primeros clasificados. Aún así, no me convence el pagar un dineral por una inscripción para llevarse, siendo incluso de los primeros, una vulgar copa o trofeo. Es darle dinero a unos desconocidos (generalmente empresas privadas) y se ha de asumir que los participantes de mitad del pelotón hasta el último les gusta tirar el dinero porque no reciben en especies ni la mitad de lo pagado en la inscripción, sin contar con el desplazamiento hasta la población. Correr se ha convertido en un deporte pagado, cuando CORRER NO ES UN DEPORTE, ES UNA HABILIDAD HUMANA. Casi todos los deportes existentes se basan en la habilidad de correr, salvo los náuticos, los deportes de mesa y algún otro minoritario.
   No me voy a entretener en explicar más ese tema. El último fin de semana de agosto está reservado para una de esas excepciones de las que hablaba anteriormente: los 30k de montaña de Colomera (Granada). En ésta su cuarta edición y mi tercera participación, se han mejorado algunos flecos de una de las competiciones de montaña más espectaculares que conozco, y conozco unas cuantas. Todo en esta competición ha sido exponencial: en dos años la participación ha superado el doble y se ha limitado (172 en 2013, 247 en 2014, 350 limitado en 2015), el ganador del año pasado ha llegado este año en cuarta posición haciendo un crono parecido, los 43 primeros participantes (de 350 totales) han bajado de 3 horas cuando un año antes solo fuero 23 de los 247 participantes, en la edición de 2013 entré en meta con la primera mujer con un tiempo de 3h25 y este año la primera mujer realizó 3h06, la segunda 3h13 y la tercera 3h29. En 2013 realicé este espectacular recorrido en 3h25 y este año en 3h28, “a tres minutos (relativos) de la gloria”. En la edición de 2014 tuve un gran fallo: es una prueba seminocturna, es decir, se hace de noche corriendo y, si no se lleva luz, se puede complicar la parte final y eso fue lo que me pasó hace un año, no llevé luz y tuve que `engancharme´ con alguien que llevara luz y este paticipante iba con problemas por lo que se me fue el crono a 3h50 aunque fue lo de menos porque lo importante fue que disfruté porque soy del montón.
   Explicación de “relativo” del título. El recorrido de 2013 varía al principio con respecto al de 2014 y 2015. En la primera referencia se sale del pueblo de Colomera y se coge directamente el camino que lleva a la primera subida dura pero, posteriormente, se ha variado haciendo un recorrido inicial por las duras rampas del pueblo antes de coger ese camino referido de la edición de 2013 aunque todo lo demás ha seguido igual, por lo que se añaden centenares de metros, me atrevería a decir 1 kilómetro inicial en el que se tardan varios minutos, variación evidente de un recorrido a otro. Así pues, si se elimina ese callejeo inicial, podría decir que SÍ bajé mi crono de 2013 pero si se atiene uno a las clasificaciones oficiales, 2013 dista en 3 minutos de 2015, De ahí lo de tomarse este crono como relativo porque depende de un añadido en el recorrido. Con todo ello, tengo los días posteriores una sensación agridulce pero siempre teniendo en cuenta que he sumado 2 años a mi edad y es un dato importante.
   Pasaré a describir brevemente esta competición; la salida se da a las 18:00h, conjunta de corredores y también senderistas, desde Colomera y recorre los que se conocen como Montes Orientales de Granada, pasando por las localidades intermedias de Moclín, Tózar y Olivares y llegando a la meta situada en Colomera. El perfil es duro y tiene todo lo que se puede desear: tierra, senderos, piedras sueltas, ascensos y descensos de vértigo, callejeo ratonero, un puente colgante, asfalto… y avituallamientos abundantes cada 5k con unos voluntarios dignos de admirar siempre dando ánimos y ofreciéndose a colaborar en todo lo posible. Tiene una parte intermedia realmente dura, desde poco antes de la Fuente Corcuera según el perfil,




donde, en 2k se suben casi 500m, es decir, 25% de desnivel ascendente durante 2k, algo que te deja realmente para el arrastre. Y el sol se va y va llegando la noche… por lo que no hay que dormirse en los laureles. En este año ha coincidido la competición con la luna llena de finales de agosto y realmente, llegando como yo, en torno a las 21:30h, no hacía falta luz artificial porque los últimos k se resuelven con lo que queda de claridad de la puesta de sol y la luz radiante de la luna llena naciente. Y en la meta todo el mundo está de fiesta y el sufrido corredor es tratado como un marajá en su palacio. Por 16 cochinos euros (precio muy por debajo de la media actual de este tipo de eventos) tienes una camiseta técnica con el logo que brilla en la noche (¡¡inédito!!), una muestra de aceite de la zona (Olivares -> olivos…), bebida y un bocadillo más grande que el antebrazo. Y los parabienes y enhorabuenas de todos los componentes de la organización que ven a cada corredor al llegar a meta y eso llena más que el majestuoso bocadillo. Carrera de montaña tan dura como recomendable, fija en mi escueto calendario.

Odisea: Cómo Cancelar una Cuenta Corriente Sin Ser Titular



   La burocracia en este país es inquietantemente maquiavélica y sarcástica en cuanto una persona cae de lleno en su redil. Cualquier actuación de un ciudadano de a pie con la administración, ya sea pública o privada, conlleva entrar en un laberinto de paredes altas y opacas del que salir requiere paciencia, tesón y, sobre todo, tiempo libre. Si el estado del bienestar implica papeleo y gestiones interminables, casi se plantea uno el hecho de irse a vivir a una casita en el campo, con una chimenea, velas, un pozo de agua y un huertecito en el que plantar tubérculos y otras viandas con las que poder sobrevivir al margen de todo y de todos. Lo aquí planteado es una de las situaciones que nos podríamos encontrar al querer "salir del sistema" tal y como plantee en la entrada Morir Sin Haber Vivido.
   Si usted aparece como autorizado en una cuenta corriente de un banco cualquiera (todos son igual de deficitarios por lo que lo tomaremos como genérico) y, sucede que, el titular o titulares no pueden disponer ni operar con dicha cuenta debido a defunción, desaparición, secuestro, postración en estado vegetativo o cualquier otra circunstancia parecida y usted decide, por cualquier razón, dar de baja dicha cuenta corriente, sepa que le resultará harto complicado. Tamaña hazaña requerirá el uso de abogados por su parte y del gabinete jurídico por parte del banco, en los casos más extremos. Eso sí, usted, como persona autorizada, puede sacar tanto dinero como quiera hasta, incluso, dejar dicha cuenta con 1€ pero no podrá anularla tan fácilmente.
   Supongamos que el titular es único y la persona autorizada es única, en este caso, usted. En caso contrario, la complicación aumenta exponencialmente por lo que referiré el caso más “simple”, aunque de simple tiene poco. Si el titular está vivo pero impedido para firmar, se requiere un poder notarial que usted ha de solicitar por escrito y, la acción de anular dicha cuenta la decidirá un juez de lo administrativo-contencioso por vía ordinaria, lo cual puede demorarse en el tiempo indefinidamente, como bien se sabe. Si el titular se supone que está vivo pero ilocalizable (desaparición, secuestro,…) es imposible que usted pueda anular dicha cuenta corriente. Así de claro. Si el titular ha fallecido, usted deberá presentar en la oficina del banco el certificado de defunción, el grado de parentesco suyo con el difunto, si lo hubiere, presentado el libro de familia, la declaración de herederos del difunto con su correspondiente acta notarial, por si hubiera algún conflicto de intereses y el Dni del difunto junto con el suyo propio. Cabe recordar que usted ya habrá podido retirar todo el efectivo que quisiera o quisiese, por constar como persona autorizada y dejar en esa cuenta corriente la friolera cantidad de 1€, el cual le podrían reclamar los herederos si los hubiere… situación absurda, se mire por donde se mire. Pero no acaba aquí la cosa, en este caso, puesto que los servicios jurídicos del banco estudiarán su situación y hasta pasados unos días no sabrá usted si puede dar de baja o no esa famélica cuenta corriente en la que consta la cantidad que usted estimó oportuna, que recomiendo que sea la menor posible, 1€ es suficiente. Todos y cada uno de estos procesos requieren tal cantidad de papel, copias, pérdida de tiempo y de paciencia que solo dan ganas de echarse a dormir y que sea lo que Dios quiera.
   En todos estos casos, usted no tendrá opción a solicitar la devolución de las eternas comisiones de mantenimiento porque solo el titular o titulares pueden hacerlo, aunque sí puede hacer usted, como autorizado, mandar que no se carguen a esa cuenta más recibos ni facturas, de nuevo algo curioso, como poco y absurdo en una situación de normalidad.
   Dicen que la paciencia es una virtud. Virtuoso deberá ser usted si llega a encontrarse en alguna de las situaciones descritas anteriormente y logra solventar la anulación de una cuenta corriente de la que no es titular, solamente con la pérdida de una mañana entera, eso sí, teniendo la suerte de haber llevado a la oficina del banco todos los documentos que le requerirán sin faltarle ni uno solo, y siempre con una sonrisa en la cara y sin mostrar signos claros de nerviosismo e ira.