martes, 26 de mayo de 2015

Morir Sin Haber Vivido

   Cuando comencé este blog pretendí hacer terapia personal (la primera reflexión sobre esto se llamó ¿Terapia?) y que su lectura fuera fuente de pensamiento, análisis y crítica sobre muy diversos temas junto con algunos retos de mis competiciones en carreras a pie, por lo que el blog se basa en despertar a las mentes dormidas para que reaccionen por sí mismas sobre algunos temas (intento que no sea temática de actualidad porque ésta se pierde en el tiempo) y, como descanso, ver cómo me desenvuelvo, más o menos, haciendo deporte, algo que no debe ser obsesivo. En este blog ni se discute ni se opina porque no pertenece a una red social, es un lugar en el que se piensa.
   Siguiendo la línea anterior, en esta reflexión hablaré de un tema espinoso y siempre considerado tabú. Los débiles de espíritu no deberían seguir leyendo y espero que no venga la policía a llamar a mi puerta ya que solo pretendo analizar una delicada cuestión.
   La idea del suicidio se plantea en situaciones límite en las que la persona no encuentra una salida acorde a sus pensamientos para resolver ciertos problemas. Las personas que deciden tomar esta crítica decisión son conscientes de lo que van a hacer, como norma general, es decir, el resultado no es producto de un arrebato incontrolado de sentimientos que dan lugar a cometer suicidio. No perderé el tiempo en analizar el llamado suicidio colectivo porque pienso que es de/para borregos y el fin que pretende no es el adecuado.
   Cabe resaltar que el término suicidio engloba el suicidio voluntario, el suicidio asistido y el  intento de suicidio. El suicidio voluntario es cuando la persona tiene plenas facultades físicas y psíquicas y decide, por voluntad propia, quitarse la vida. El suicidio asistido es aquel en el que algún impedimento físico hace que la persona requiera de otras personas para realizar el acto de quitarse la vida y el intento de suicidio se produce en personas físicamente sanas pero que tienen algún trastorno mental que deriva en autolesiones no mortales o la ingesta masiva de medicamentos como forma de llamar la atención a sus familiares o personas cercanas para dar a entender que esa persona necesita ayuda en su vida. El suicidio (voluntario o asistido) acaba, por regla general, en la muerte de la persona y el intento de suicidio es lo contrario, es decir, en general, la persona permanece con vida y los servicios sanitarios logran llegar a tiempo para atender a esa persona porque las lesiones autoinfligidas no son mortales de necesidad y son dilatadas en el tiempo.
   También cabe destacar que tanto el suicidio como el intento de suicidio constituyen un delito en los países en los que la persona se considera un bien que pertenece al Estado y está penado con la cárcel (reclusión psiquiátrica) como, por ejemplo, en Estados Unidos. En España no se considera delito.
   Pero no me voy a parar en cuestiones técnico-jurídicas que cualquiera puede buscar, puesto que son datos. Este blog, como se deduce de lo expuesto en el primer párrafo, no lo desarrollo para los “cualquiera” sino para esos otros que quieren más. Los “cualquiera” leen otros blogs menores de cuestiones menores.
   Lo que quiero plantear, después de lo anterior, es la posibilidad de que una persona desaparezca en vida del sistema social (cuestión que dejo en el aire pero que no es nada trivial en su desarrollo porque puede resultar fácil aunque engorroso darse de baja de todo lo que nos ata a la sociedad actual como los bancos, los recibos, testamentos, herencias, pero lo realmente complicado puede ser asegurarse de causar baja en la seguridad social, o en hacienda porque requeriría un certificado de defunción propio por lo que estaríamos hablando de sobornos a médicos y funerarias)  y que decida suicidarse y, aquí viene el bombazo que planteo, hacer que su cuerpo no sea encontrado después de morir voluntariamente.
   Ya resulta muy difícil asesinar a una persona y hacer desaparecer el cadáver de forma eficiente, por llamarlo de alguna manera, por lo que debe ser terriblemente complicado matarse a sí mismo de tal forma que ese cuerpo, el propio cuerpo, no sea encontrado de ninguna forma posible ni que se deduzca que esa persona haya muerto de una determinada manera, lo que sería encasillado jurídicamente como “pruebas circunstanciales” que podrían dar por cerrado un caso policial.
   El planteamiento es, como se ha visto, fácil de entender teóricamente pero lo que pretendo es realizar un esquema de cuestiones que no acabarán en unas tesis de posibilidades empíricas, es decir, no voy a dar ideas sobre el desarrollo de tal proceso aunque sí breves pinceladas.
   Evidentemente, los suicidios “tradicionales” no entran en este terreno por ser muy básicos: disparo en la cabeza, ahorcamiento, tirarse de un puente, atropello intencionado,… todos estos métodos de quitarse la vida acaban teniendo un cadáver y, por tanto, una investigación que puede dilucidar que la persona se suicidó voluntariamente. Obviamente ha de desaparece dicho cadáver pero no en el sentido tradicional de desaparecer significando esconder porque, tarde o temprano, se hallarán restos óseos, en el caso más extremo de un descubrimiento dentro de muchas décadas aunque una mina abandonada podría tenerse en cuenta en el caso de que desaparecer pudiera significar esconder o no encontrarse.
   Queda, por tanto, el planteamiento de diluir un cuerpo con productos químicos, ofrecerse como comida a ciertos animales sabiendo con seguridad que no quedará ningún resto propio, por insignificante que sea o, como algo extraordinario por el hecho de la infraestructura requerida, viajar hasta un volcán activo y dejarse caer en la lava hirviendo. Esto último habría de llevarse a cabo en el más absoluto secreto y sin contar con otras personas para no levantar sospechas, lo cual considero casi imposible por lo que esta opción se puede descartar. El uso de productos químicos puede ser muy eficaz pero requiere tener conocimientos químicos y, evidentemente, comprar esos productos en grandes cantidades, algo que despertaría sospechas. Por último y para acabar esta macabra reflexión está la opción de ofrecerse como comida para ciertos animales carnívoros como cocodrilos, tiburones, grandes animales de la sabana africana e incluso cerdos. Para llevar a cabo esta opción final se requiere organizar algún viaje a un lugar exótico salvo para acudir a una granja de cerdos…
   Como conclusión morbosa de esta entrada no menos morbosa, creo que es posible llevar a cabo de forma exitosa un suicidio (previamente habría que realizar la salida del sistema social que quedó pendiente cuando planteé el tema en cuestión) voluntario con la desaparición del cadáver de forma que no sea posible encontrar en el futuro restos o indicios que lleven a las autoridades a dictaminar que esa persona se suicidó en vez de que alguien la asesinó deliberadamente.

   No pretendo pues, ofrecer ni ideas ni enfoques que se puedan/deban llevar a cabo, solo pretendo, como ya comenté con anterioridad, hacer pensar y hacer reflexionar sobre este y otros temas sobre los que no se habla ni se reflexiona salvo anónimamente y esporádicamente pero de los que se debería hablar con libertad absoluta. Espero haber despertado alguna mente inquieta aunque aletargada y, si no lo he conseguido, por lo menos he expresado mi opinión libremente.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Elecciones y el Voto en Blanco

   Ante mi nombramiento para acudir a la Mesa Electoral de las votaciones que se llevarán a cabo el 24 de mayo, vuelvo a pedir un tipo de voto muy particular y muy poco entendido ni tenido en cuenta por el electorado: el voto en blanco. La pertinente explicación aquí, ya comentada convenientemente.
   Muy interesante es la información del folleto explicativo que acompaña a la citación, ya que hay cuestiones sobre los ciudadanos con derecho a voto que no conocen sus obligaciones: entre ellas, por citar la más curiosa, es que cualquier ciudadano que acuda a votar, estando en la sala de la votación, puede ser nombrado para estar en la mesa si las circunstancias así lo requieren... y no se puede negar bajo multa e incluso, pena de cárcel. Merece la pena saber estar y otras cuestiones de la Ley Electoral.

domingo, 10 de mayo de 2015

Heisenberg y los Sentimientos Geográficos

   Tratar de explicar el Principio de Incertidumbre de Heisenberg sin tener conocimientos básicos de física se antoja complicado. La forma más sencilla de enunciar este axioma de la física cuántica sería decir algo así como “el simple hecho de que observemos un experimento hace que influyamos en él”. Este principio debería ser enseñado ya en tempranas edades, incluso mencionando simplemente la frase anterior y el contexto físico en el que se desarrolla (física cuántica frente a física clásica) pero esta indeterminación cuántica pasa desapercibida en el mundo macroscópico porque la llamada `constante de Planck´ es tan pequeña que se considera despreciable salvo para el universo atómico y subatómico. Yo soy matemático, no físico, pero aún así, estas cosas se deben aprender, si no por obligación, sí por devoción y curiosidad científica. Por ello, voy a dar a conocer este curioso principio de una forma inusual y propia, como es mezclar ciencia y sentimientos, aunque éstos sean geográficos, concepto que también explicaré en lo que sigue.
   Cuando hemos viajado a distintos lugares de la geografía cercana o incluso hemos realizado viajes al extranjero, siempre nos queda un recuerdo único, primigenio, o un olor o un conjunto de ellos, o una situación característica de cada sitio en el que hemos estado. A partir de esta sensación inicial, la memoria va desgranando todas las situaciones y circunstancias que nos involucraron con esos lugares. Ese primer recuerdo es el que nos hace pensar en un lugar agradable o triste, a pesar de haber vivido en esos lugares y durante esos viajes una combinación de momentos agradables y otros menos agradables, pero siempre existe esa sensación inicial y única.
   Cada persona tiene pues, un listado de sentimientos ligados a lugares que ha visitado y hasta cabe la posibilidad de que esos sentimientos se enlacen con poblaciones o rincones en los que ni siquiera hemos estado pero que, gracias a la información que tenemos de ellos y a nuestra propia personalidad, logramos asociar ese conjunto de sensaciones iniciales con esos lugares.
   Para ejemplarizar estas conclusiones, supongamos que una persona viaja a un lugar muy frío (o muy caluroso, para el ejemplo es válido) por cuestiones laborales o personales, siendo su residencia habitual de latitudes cálidas, y sus primeras sensaciones son de no poder adaptarse al clima y estar fuera de lugar durante toda su estancia. Al volver a su lugar de residencia y con el paso de los años, esa persona recordará ese lugar asociándolo, en primera instancia, con esas primeras sensaciones que no fueron placenteras, a pesar de, quizás, haber sido muy feliz posteriormente a ese viaje (porque a partir de ahí mejoró considerablemente su vida laboral, o encontró en ese lugar al amor de su vida,…).
   Y no solo esas sensaciones iniciales dependen intrínsecamente del lugar visitado, también puede darse el caso de que esa persona admire un determinado lugar pero no haya recibido el trato personal que esperaba, aunque éste haya sido correcto. Esa persona asociará en el futuro ese lugar con la sensación de que toda su población (el cerebro extrapola una parte al todo) es antipática, inculta, maleducada,… partiendo de una visita concreta durante una estancia determinada en el tiempo, creando así los tópicos que tanto afectan a la imagen de la población visitada, ya que éstos suelen ser despectivos o poco agraciados debido a esas malas experiencias puntuales.
   Esas sensaciones iniciales sobre un lugar siempre existen incluso sin tener ninguna información previa de ese lugar de ninguna forma; el simple nombre de la población puede dar paso a unas sensaciones tergiversadas con la realidad, siendo esa denominación de población entendible respecto al idioma o no.
   Por tanto, cualquier lugar o población tiene implícitamente asociados unos sentimientos iniciales en cada persona y siempre son distintos (salvo los malvados tópicos recurrentes). ¿Sería entonces posible encontrar algún espacio físico que no posea unas sensaciones o sentimientos previos para cada persona? Mi respuesta es negativa, y aquí es donde hago uso del Principio de Incertidumbre de Heisenberg, aunque con la salvedad de utilizarlo a un nivel muy, muy general. Trataré de explicar esta afirmación negativa con lo que se conoce como “demostración por reducción al absurdo”: se basa en suponer cierta la afirmación contraria a la que queremos demostrar y llegar así, con razonamientos lógicos a una contradicción, por lo que se deduciría que la afirmación inicial sería cierta. El razonamiento que sigue es válido tanto para lo dicho anteriormente como para lugares físicos lejanos exteriores a nuestro planeta.
   Supongamos que sí existe tal lugar físico del universo. Entonces el hombre no conocería su presencia ni su estructura ni sus propiedades pero los componentes del universo en el que habitamos son conocidos en sus elementos y no hay estructuras totalmente desconocidas aunque sí las hay que no se sabe con certeza su funcionamiento. Incluso simplemente sabiendo el nombre de una estructura ya podemos pensar o asociar alguna sensación con respecto a ella por lo que estaríamos influyendo en nuestra percepción con respecto a dicha estructura o localización (por ejemplo, si una persona no tiene ningún conocimiento previo sobre un Agujero Negro, o un Quasar o un Cometa, la simple mención de ese nombre ya da pie a formarse una idea, aunque sea muy general y liviana, sobre lo que nuestro cerebro imagina qué es). Como ejemplo simbólico, si trasladamos la idea anterior a la idea de `número Pi´ ó `número e´, se sabe cómo son y sus propiedades y estructura pero no se conocen con perfección explícita porque son números con infinitud de cifras decimales. Por tanto, el hombre conoce el universo en cuanto a elementos, estructuras y composiciones por lo que hemos llegado a contradecir el enunciado opuesto al que queremos probar y, como consecuencia, podemos afirmar, en virtud del Principio de Incertidumbre de Heisenberg, que no existe un lugar físico, ya sea cercano o lejano, del que no tengamos sentimientos o sensaciones iniciales respecto a él.

   Así concluye mi personal visión de la implícita relación entre algo tan técnico como es el Principio de Incertidumbre de Heisenberg y los sentimientos geográficos que poseemos los humanos. Unir ciencia y corazón es posible.

viernes, 8 de mayo de 2015

Energía Nuclear Sí

Un poco de teoría:
La energía nuclear (energía producida en el núcleo atómico) procede de dos formas de interacción nuclear: la fisión nuclear y la fusión nuclear.
   En la fisión nuclear, los nucleones del núcleo (isótopos e isómeros constituyentes del núcleo) más pesado tienen una energía total mayor que la correspondiente a la suma de los nucleones ligeros por lo que si se fisionan los núcleos pesados, desprenden energía. Cualquier núcleo puede experimentar la fisión si se le suministra la suficiente energía pero este proceso solo cobra gran importancia cuando el número atómico (número de protones) del núcleo fisionable es mayor que 90 como, por ejemplo, el Uranio-235 (de número atómico 92). Si se admite que el núcleo atómico tiene una forma perfectamente esférica (en su estado fundamental), al impactar un “proyectil” (un neutrón) que va a provocar la fisión con el átomo del elemento pesado, éste se excita y su superficie se deforma y es posible que la esfera inicial se “estire” hasta conseguir romperse en dos partes (otras dos esferas, según la hipótesis anterior) que se repelen fuertemente porque tienen cargas del mismo signo y su distancia es mayor que el radio del núcleo. En el caso puntual del Uranio-235, se liberan además 3 neutrones. Si, al menos uno de ellos es capaz de fisionarse como anteriormente y sucesivamente, el proceso continuaría por sí sólo, proceso que se denomina `reacción en cadena´. Si en esta reacción en cadena el desprendimiento de energía se puede controlar fijando un límite superior de ésta, entonces se define un `reactor nuclear´. Si, por el contrario, la energía se libera de una sola vez en esta reacción en cadena y en una fracción pequeña de tiempo, entonces a esta estructura se le llama `bomba nuclear´. Las centrales nucleares actuales se basan en esta técnica.
   En la fusión nuclear (unir nucleones ligeros para obtener uno más pesado) también se libera energía porque, por separado, los más ligeros tienen más energía que el más pesado, pero esa liberación de energía es mucho más intensa. Este proceso es interesante para núcleos con números másicos (protones + neutrones) en los que esta suma sea menor que 60. Para los elementos en los que protones + neutrones < 12, la liberación de energía es la mayor posible. Hoy en día, este tipo de energía es incontrolable por el ser humano y esta técnica no se lleva a cabo.
Análisis:
   El problema actual de la energía nuclear es que únicamente se utiliza a nivel militar y para la producción de energía eléctrica. Por tanto, estos limitados usos no le confieren a la energía nuclear la veracidad en cuanto a la alternativa más seria al uso de los combustibles fósiles. Las llamadas “energías renovables” tienen incluso menos usos que la energía nuclear, ya que únicamente se utilizan para la obtención de energía eléctrica porque otros usos o están directamente prohibidos o tienen unos gravámenes que hacen que no sean rentables y esto es debido al monopolio de la industria eléctrica en el sector energético, tema en el que no voy a entrar (moratoria nuclear, pagos atrasados,…).
   Por otra parte, los desastres acaecidos en las últimas décadas en los complejos nucleares (Chernobyl, Mayak, Fukushima, Three Mile Island, etc) con consecuencias que durarán miles de años (en el caso de Chernobyl el periodo de desintegración total de los elementos radiactivos es de 24000 años), han mermado considerablemente las perspectivas optimistas con las que comenzó la era nuclear civil a partir de la década de 1950. Además, hay que contar con los depósitos de los residuos nucleares (combustible gastado que tiene alta, media o baja radiactividad) en referencia a su costosa gestión y larga duración en el tiempo (los residuos de baja intensidad permanecen activos durante cientos de años).
   La cuestión clave es si realmente se quiere tener una alternativa a los combustibles fósiles actuales teniendo en cuenta que éstos son finitos y que el llamado “pico de Hubert” está próximo en el tiempo, algunas décadas a lo sumo. Las alternativas actuales como son la energía solar, eólica o hidroeléctrica, no se han desarrollado eficientemente en el sentido de que se requieren parques enormes en extensión o gigantescas plantas hidroeléctricas para proporcionar tan solo una parte de la energía que produce una central nuclear. Los avances significativos en cuanto a seguridad y control de la producción de la energía nuclear desde sus inicios hasta nuestros días dan pie a pensar en este tipo de energía como una alternativa fiable, continua y segura.
   La extinta URSS fue la más prolífica en darle a la energía nuclear distintos usos: submarinos nucleares, un prototipo de avión movido con un pequeño reactor nuclear así como un coche movido también con esta energía limpia. En las últimas décadas, la medicina nuclear también ha dado pasos importantes para el tratamiento de distintas enfermedades. Incluso los motores de las sondas Voyager, lanzadas a finales de los años ’70, están alimentados con energía nuclear: la energía de desintegración del Plutonio es convertida en electricidad que alimenta todos los circuitos eléctricos.

   Como conclusión, estoy a favor de seguir desarrollando la energía nuclear por el simple hecho de que los combustibles fósiles son finitos, la energía nuclear tiene usos civiles muy interesantes todavía por desarrollar como los descritos anteriormente y, si el hombre quiere realmente salir del planeta Tierra y llegar a otros planetas, debe pensar seriamente en el uso de esta energía para motorizar las posibles naves que deberán realizar esos futuros viajes.