lunes, 29 de febrero de 2016

Tu Dios Existe



   En alguna ocasión probé, con razonamientos lógicos, que todos los seres humanos iremos al infierno y que éste es infinito, cuestiones conmovedoras si se es de convicciones religiosas. En esta ocasión traigo la demostración rigurosa matemática de que Dios existe. Tu Dios, porque no hay razón para que sea el mismo para todos…

Demostración de la Existencia de Dios, artículo de Robert K. Meyer ["God Exists!", Nous 21 (1987), 345-361].
    
Sea S el conjunto de todas las entidades que existen (o existieron). Se define la relación “<= S” como ´x <= y si, y sólo si, y es una causa de x´. Por convenio, definiremos x como una causa de x, para todo x en S (si no aceptamos esta definición, nuestras suposiciones serán ligeramente diferentes, sin embargo, está claro que la existencia de x es necesaria y suficiente para la existencia de x, y que la existencia de x no es estrictamente temporal posterior a la de x, por lo que llamar x como una causa de sí mismo no es una mala idea.) Entonces, la relación <= es transitiva y, por otra parte, si x <= y e y <= x, entonces x = y (es decir, no hay círculos de causalidad). Por lo tanto, <= define un orden parcial sobre S.


Premisa 1: El conjunto S es un conjunto en un universo de conjuntos que satisfacen el axioma de elección.
Premisa 2: El conjunto S se ordena de forma inductiva.


Definimos “ser un Dios” como un elemento G de S con la propiedad de que si X es un elemento más de S tal que G <= X, ha de suceder que X = G. Definimos “ser un creador divino de un elemento X en S” como un Dios G tal que X <= G (por definición, cada Dios es un creador divino de sí mismo).

Teorema: Si las premisas 1 y 2 se verifican, entonces existe un Dios y, por otra parte, cualquier entidad existente tiene un creador divino.

El teorema es una consecuencia deductiva de las premisas junto con algunos axiomas apropiados de la teoría de conjuntos (sólo se utiliza el Lema de Zorn para la prueba). No se afirma la unicidad (o que el creador divino de X sea el mismo para cada X que no sea él).

Para especificar la Premisa 1 necesitamos una teoría de conjuntos apropiada en la que se puede introducir S. Hay que tener en cuenta que cada elemento de S es un ‘Ens Realis’. Esto es importante ya que si permitimos que sea ‘Ens Mentalis´ o un ser potencial para estar en S, entonces no estaría claro poder introducir S en un universo teórico establecido (desde entonces el conjunto S puede contener todos los otros conjuntos, etc.). Y necesitamos que el axioma de elección se verifique, lo que significa simplemente que para cada conjunto T cuyos elementos son una colección disjunta por pares de conjuntos no vacíos, es posible seleccionar un conjunto V que contenga, precisamente, uno de los elementos de cada uno de los conjuntos en T (si T es finito, esto es obviamente cierto. La razón de que el Axioma de Elección no es completamente obvia es que, mientras que para cada uno de los sistemas en T podemos elegir un elemento de ese conjunto, no está claro lo que significa hacer un número infinito de tales elecciones arbitrarias. Tal vez, después de todo no podría ser posible especificar una regla para tomar la decisión, de modo que si los conjuntos deben ser definidos por reglas para decidir si un elemento dado está en el conjunto o no, a continuación, puede que no sea tan claro que el axioma se cumpla).

La Premisa 2, sin embargo, es la que se añade metafísicamente. Este punto de partida es una declaración muy fuerte del principio de que cada entidad tiene una causa. Más precisamente, el supuesto de orden inductivo dice que dada una cadena de T en S, existe una entidad X en S tal que X es la causa de cada entidad en T. Por una “cadena de T en S”, se entiende un conjunto de elementos de S con la propiedad de que si x e y son elementos distintos de T, entonces o bien x <= y o y <= x, por lo que T está totalmente ordenado por la causalidad. Uno podría pensar intuitivamente que, dada la Premisa 2, es evidente que hay una primera causa para cada entidad, y por lo que el teorema no tendría importancia. Sin embargo, de hecho, desde la Premisa 2 el teorema no parece tan evidente: uno parece necesitar (a menos que, en su lugar, se pueda hacer que algunas hipótesis simplificadoras como que S es finito, o tal vez que S es numerable, o alguna otra buena suposición de que tendría que ser justificada metafísicamente) la Premisa 1, y el nada trivial Lema de Zorn. Dadas estas dos hipótesis, el teorema continúa.

Si se está dispuesto a aceptar a S como un conjunto y aceptar el axioma de elección, entonces la prueba de la existencia de un Dios (y de la afirmación de que cada entidad tiene un creador divino) sólo necesita que se cumpla la Premisa 2. Ahora, la Premisa 2 es más fuerte que la demanda usual de un nexo causal, es decir, que cada elemento tiene una causa (en nuestro entorno actual, esta afirmación usual sería trivial, ya que cada elemento es una causa de sí mismo). La Premisa 2 es la forma correcta de formular la reclamación intuitiva "todo tiene una causa", porque es la única forma de tener en cuenta que para explicar la posición de una bola en el tiempo t en términos de las posiciones t1> t2> t3>... (donde t1 < t) no es suficiente: tiene que haber una causa de toda la secuencia infinita. La verdad de esta afirmación es intuitivamente clara si t1, t2, t3,... tienden a cierto límite, llamémosle t0, desde el que la posición de la pelota en t0 es la causa de toda la cadena. Esta intuición está codificada en la Premisa 2. Si bien es claro, no es tan claro que la Premisa 2 no contiene nada más allá de esta intuición, ya que, por ejemplo, la Premisa 2 implica la existencia de una causa de incontables  cadenas (si existen muchas entidades existentes incontables que se pueden organizar en una cadena causal).

Justificar la Premisa 2 en toda su generalidad, requeriría algún argumento metafísico como el que Aquino o Aristóteles intentaron utilizar en sus versiones del Argumento Cosmológico. Si la Premisa 1 es aceptada (y esto no es muy razonable de aceptar), entonces el argumento muestra más allá de la Premisa 2 que todo en el Argumento Cosmológico es correcto. Probar o refutar la Premisa 2, sin embargo, no es trivial. Obviamente, hasta que se dé una justificación de la Premisa 2, la "demostración" no es concluyente.

Observación final: Es interesante observar que la Premisa 1, a saber, el Axioma de Elección, no es necesario en el teorema si hacemos el supuesto adicional de que no hay una sobredeterminación causal, es decir, si se supone que si A causa X y B provoca X, entonces se deduce que cada A causa B o cada B causa A. Para X fijo, sea S el conjunto de todas las entidades que causan X. Entonces, por la suposición de que no hay ninguna sobredeterminación causal, se sigue que S es una cadena pero, por la Premisa 2, se deduce que hay una entidad G la cual causa cada entidad en S. Supongamos ahora que H causa G. Entonces, debido a que G causa X, se sigue que H causa X y, así, H está en S, de manera que G causa H porque G causa cada entidad en S, por tanto, vemos que H causa G y G causa H, de modo que G y H coinciden. Esto demuestra que G es un Dios, y de hecho un creador divino de X.

sábado, 27 de febrero de 2016

La Libertad de Nietsche: La Palabra "No"

   Decir "no" es la libertad del ser humano. Cuando el hombre aprendió a negar, aprendió a ser libre incluso de lo inevitable. El "no" está fielmente representado por lo "anti" cuyo máximo exponente es el anti-ángel: Lucifer.
El gran Charles de Baudelaire escribió sobre esta representación icónica de la negación.

Letanías de Satán.

Oh tú, el ángel más hermoso y por ello el más sabio.

Dios ajeno a la suerte y ayuno de alabanzas,
¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!

Príncipe del exilio, a quien aborrecieron, y que vencido aún te alzas con más fuerza,

¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!
Tú que todo lo conoces, oh gran rey subterráneo,

familiar médico de la angustia humana,
¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!

Tú que incluso al leproso y a los parias más bajos solo por amor muestras el gusto del Edén,

¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!
Oh tú que de la muerte, tu vieja y constante amante, engendras la Esperanza- ¡esa adorable demente!

¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!
Tú que das al perseguido esa orgullosa mirada que en torno del cadalso condena a un pueblo entero.

¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria! Tú, que en el corazón de las putas enciendes el culto
por las llagas y el amor a las mortajas.

¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!
Báculo de exiliados, lámpara de creadores, confidente de ahorcados y de conspiradores.

¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!
Padre adoptivo de aquellos que, en su cólera, del paraíso terrestre arrojó Dios un día.
¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria!

Trail Valle del Almanzora: Reino de Viento y Lluvia

   Un día cualquiera del año, como es el día 14 de febrero, en el que algunos celebran sentimientos de mortales, se disputó el trail Valle del Almanzora con unas condiciones climatológicas casi imposibles, dificultando así la gesta. Para más inri, esta edición ha cambiado la parte "fácil" del recorrido por otra mucho más complicadas, accediendo así a las desquiciantes peticiones de unos pocos que se quejaban de que las ediciones anteriores eran muy `pisteras´ y poco técnicas. Con esto lo que se conseguirá en futuras ediciones, es que el corredor medio desista en un recorrido largo y exigente en el que se disfruta poco.
   Estos decían 55k, esos decían 58k y aquellos decían 60k. Cualquiera de esas distancias exigía armarse de valor teniendo en cuenta las condiciones climáticas con rachas de viento de 90 - 100 km/h, lluvia, granizo, rocas resbaladizas y kilos de barro. Pensando en el recorrido de la pasada edición, el que creía que sería también de ésta, estar cerca de las 6 horas hubiera sido un gran logro y, con la adversa climatología, rondar las 6 horas y media podría estar al alcance. Con el exigente recorrido que se presentaba, con mucha sierra sin camino y poca pista, bajar el crono de la edición anterior de 7 horas y 45 minutos se antojaba complicado pero, sobre la marcha, tuve que cambiar la mente de las 6 horas iniciales como objetivo en condiciones externas óptimas a bajar de esas casi 8 horas. No me preparé a conciencia para esta competición pero sí estaba mucho mejor preparado que en el año 2015, por lo que debía salir a exprimirme al máximo. Además, y pensando en el recorrido "fácil" de mucha pista, esta vez acudía con unas zapas ideales para pistear como son las Brooks Cascadia: ¡hay de mí con el nuevo recorrido, mojado y con esas zapatillas!
   La competición comenzó soleada, agradable de temperatura para correr pero ya se notaba el fuerte viento y, además, de cara desde la salida hasta el 11 -12k y desde el 15k hasta el 30k, aproximadamente, y el resto del recorrido golpeaba lateral junto con la lluvia y el granizo en algunas partes elevadas, que golpeaba con rabia y el cortavientos-chubasquero ya calaba hasta los huesos.
   La primera 1h20´ la dediqué a escalar el conocido y duro barranco, bien aprendido de la edición anterior, hasta el primer avituallamiento del 11 - 12k. A partir de ahí, una de las partes nuevas nos llevaba a otra escalada en la cara norte de una sierra, atravesando riachuelos embarrados, ramas espinosas que laceraron cruelmente mis piernas por dos veces con grandes heridas sangrantes, otro inconveniente de la competición. Por supuesto, por aquí ya iba en solitario debido a la cortísima participación en el recorrido largo, 26 participantes.
   Viento, lluvia, silencio y soledad desde el primer avituallamiento hasta el segundo, en el 25k, aproximadamente. Aquí, pregunté cuánto tiempo me llevaba de ventaja el anterior corredor, para hacerme una idea de si acabaría en soledad o podría alcanzarlo. Me llevaba 10 minutos de ventaja y sabía que, si no lo alcanzaba antes del avituallamiento de Armuña (kilómetro 35), no lo podría alcanzar, con la mente en el recorrido que yo suponía que quedaba, el rápido pisteo de la edición anterior. Decidí pues, intentar alcanzar a ese corredor porque siempre es mejor ir acompañado, y más teniendo en cuenta la climatología.
   Justo a la entrada de Armuña lo alcancé, ya lloviendo fuerte y empapado. Tuve dudas porque quedaban 20k desde allí hasta la meta e iba totalmente empapado y con frío y el compañero tampoco tenía claro continuar, sabiendo que en los últimos 20k no hay más avituallamientos (fallo de la organización porque después de Armuña se pasa por otro pueblo, Purchena) ni psibilidad de abandonar de forma segura. Nos animamos y decidimos hacer el sacrificio y, para mi sorpresa (el compañero no estuvo en la edición del 2015), desde Armuña se asciendo a otro escarpado pico para caer con pendientes vertiginosas hasta Purchena, en vez de ir por la tranquila y rápida pista de la rambla como en el año 2015. La lluvia, el granizo, las rocas resbaladizas, el barro, el frío,... realmente fue dura y complicada esta parte del recorrido. A partir de Purchena se suavizó el desnivel pero el clima adverso seguía perjudicando los castigados cuerpos.
   A pocos kilómetros de la meta, comentamos lo de las 7h45´ de mi crono de la pasada edición y el compañero me dijo que esta vez podríamos superarlo, a lo que me negué en rotundo y conseguimos imponer un fuerte ritmo, a pesar de llevar ya más de 50k en el helado cuerpo, para salvar la honra. Agradezco a Victor su ayuda y ánimos para conseguir acabar de esa manera. Al final, entrada en meta con un tibio sol y un crono de 7 horas y 40 minutos, 5 minutos menos que en la pasada edición en un recorrido infinitamente más duro y climatológicamente muy adverso.
   En definitiva, estoy muy contento de haber superado una jornada tan dura tan solo con unas heridas en las piernas que, dos semanas después, algunas aún permanecen. No recomiendo esta competición con ese recorrido. La organización se equivoca si cree que así acudirán más participantes aunque yo pienso lo contrario. Para la próxima edición espero que rectifiquen puesto que las zonas del valle del Almanzora tienen muchas posibilidades para hacer recorridos atrativos y asequibles.

domingo, 7 de febrero de 2016

Otra Vez Sin Dorsal, ¿Y Quién Me Obliga?

   Una vez más, a comienzos de febrero se juntan miles de personas entorno a un evento que permite pisotear las calles de la ciudad y arrebatar a los coches su medio natural; ese día manda el hombre sobre la máquina y las ensortijadas calles permanecen silenciosas e incluso, se respira mejor. Es la magia del ¿deporte? Interrogo "deporte" porque ya he comentado en varias ocasiones que correr no es un deporte, es una habilidad humana y, la mayoría de los deportes, se basan en esa habilidad.
   La media maratón de Almería se está convirtiendo en un evento enfocado más al ámbito del mercadeo, el marketing y el publishing, y está dejando un poco de lado, (por desgracia para unos pocos, entre los que me incluyo, y alegría para la mayoria) lo estrictamente deportivo, entendiéndose este último concepto con las acepciones comentadas sobre habilidades y deportes.
   Así pues, la tarde anterior, se concentra en el pabellón de deportes anexo al estadio de los Juegos del Mediterráneo, una amalgama de stands, carpas y otras jaimas en pos de conseguir atraer a las ovejas a sus respectivos rediles para tratar de vender lo que ofrezcan, esté eso relacionado con el deporte o no (seguros, hierbas mágicas, viajes al extranjero...). Nuevamente, para la mayoria, ésto supone otorgarle un punto extra de calidad a algo que, por naturaleza, no la tiene: correr. Para los menos (una vez más, me vuelvo a incluir en esta categoría), el batiburrillo y amalgama de personas desconocidas ávidas de empaparse de lo que no es deporte, nos supone un esfuerzo mental casi tan duro como lo que espera a la mañana siguiente, pero hay que cumplir con los compromisos sociales, que se limitan a saludar, comprobar el aumento del ego de los demás y tratar de igualarlo, aunque solo sea dialécticamente.
   La mañana de la carrera se presenta ventosa aunque no fría y, los autóctonos, sabemos que los que visten sus mejores galas de invierno con mangas largas, buffs y demás parafernalias supérfluas, lo pasarán mal cuando el Astro Rey decida levantarse y caldear, a su manera, las calles, rincones y recodos de esta ciudad mora. Los atrevidos lugareños nos aventuramos con ropajes de verano: camiseta sin mangas y pantalón de deporte, ¿quién necesita más? Avanzada la mañana se comprobó que los de aquí siempre tenemos razón, como pasa en todas partes. Todo apunta a que los nómadas no conocen el refrán que reza "haz lo que vieres donde estuvieres".
   Como ya es costumbre en mí, una vez más decido, con total seguridad, adentrarme en la vorágine de ritmo y sudor, sin haber pagado la inscripción de la carrera, lo cual supone, en detrimento de mi integridad física, no estar cubierto por el seguro de día que se paga obligatoriamente porque así lo impuso hace unos años la federación nacional de atletismo (afán recaudatorio en su más amplia acepción), no optar a premios, no figurar en el listado oficial de los entrados en meta y no obtener la llamada bolsa del corredor: camiseta, obsequio de tomates (en número, 6) y mucha, mucha publicidad, como pude comprobar por mis allegados. Además, lo negativo de correr sin dorsal incluye no poder coger avituallamientos, no poder entrar en la meta y estar muy atento para no estorbar a los que sí decidieron ponerse un número en el pecho. La parte positiva de no pagar la inscripción, supone salirse de la carrera cuando a uno le venga en gana y no tener ataduras morales con respecto a la "obligación" de pasar por el arco de meta. Pero los contras se pueden solventar fácilmente: ¿seguro de día? Si me sucediera o sucediese algún imprevisto, el lugar del recorrido de la carrera que se encuentra más alejado de mi casa es el puerto pesquero y, en línea recta, son unos 3 kilómetros y podría regresar andando o, mejor, cogería un taxi. ¿No optar a premios? Y, ¿quién necesita un trozo de metal con forma de copa que acabaría en una caja en el fondo de algún armario?. ¿No figurar en el listado oficial? No es algo que me quite el sueño. ¿No obtener la bolsa del corredor? La camiseta acabaría acompañando a las otras decenas y decenas que aguardan acurrucadas en el armario, la publicidad acabaría en el contenedor azul de reciclaje de papel y, si no tengo tomates, como otra cosa. ¿No poder coger agua en los avituallamientos? Siempre acaban centenares de botellas casi llenas tiradas por las calles, algún compañero me ofrecería la suya para apurarla (como así suele suceder, habiendo pagado la inscripción o no). ¿No poder cruzar la meta? La meta y yo, fuimos presentados hace muchos años y nuestra relación siempre ha sido tormentosa y tirante: la amo y la odio a partes iguales. Y ella a mí. ¿No estorbar? Esto es evidente y lo llevo a rajatabla: en los giros me aparto y dejo pasar a quien lo precise (no así cuando llevo un dorsal). Nadie se ha quejado por mi presencia a pesar de que saltaba a la vista la ausencia en todo mi ser de cualquier atisbo de número identificativo.
   Formamos un grupo de 3 y decidimos que yo salgo tirando de los otros dos desde la salida hasta el 5k, es decir, desde el estadio de los Juegos del Mediterráneo, subiendo por el barrio de Los Molinos y culminando en el hotel Elba, todo en subida con algunas cuestas a tener en cuenta. Por aquí adelantamos a la bicicleta que marca el crono de llegada a meta en 1h40, es decir, hemos salido muy atrás y vamos a un ritmo alto. Se quedan atrás pero voy tirando de ellos, siempre atento a que no se descolgaran y, a partir del hotel, una gran bajada que permite la reagrupación y pregunto si avivo el ritmo o lo relajamos un poco, a lo que uno de ellos se pone en cabeza y comienza a bajar a ritmo de 10k en vez de a ritmo de 21k, es decir, unos 4 min/k. Pasamos así la calle Granada y el Paseo de Almería adelantando a muchos corredores. A partir de ahí,en el giro del Gran Hotel, comienza la parte clave de la carrera: la larga recta de ida y vuelta hasta el puerto pesquero, que enlaza con la entrada al puerto y sigue por la avenida de Cabo de Gata, todo llano y muy ancho. Observo que mis compañeros se van relajando, nos ponemos a unos 4:25 - 4:30 min/k, y les pregunto qué hacemos y me dicen que me ponga a tirar otra vez (puf), adelante pues y en fila india. Con ritmo mantenido de 4:10 - 4:15 min/k en esta parte del recorrido, el crono de 1h30 - 1h35 es factible, a ver si aguantan.
   Pero veo que voy forzado y pensando en la ultra que correré dentro de 7 días y pienso rápidamente que me voy a desgastar mucho por lo que, antes de afrontar la avenida de Cabo de Gata, les comento que voy a aflojar y que si pueden afrontar los últimos 7 - 8k de forma aceptable y sin liebre. Me animan a que no siga a esos ritmos y que me tome el resto de la carrera como si de un enrtenamiento se tratara y, con su visto bueno, nos despedimos, les deseo suerte y nos vemos en el aparcamiento.
   A partir de ahí, voy soltando las piernas, con tranquilidad, y casi en línea recta hasta el estadio, viendo cómo se esfuerzan los demás, con sonrisa en la cara o sin ella; de todas formas nadie podía reclamarme que siguiera el recorrido marcado puesto que no llevaba dorsal... gran ventaja.
   Al final, mis compañeros han llegado en 1h38. La parte final en subida a partir del 18k puede pasar factura, pero es un buen crono y han acabado muy contentos, sin lesiones (esto es lo más importante) y todos hemos disfrutado de nuestras calles y avenidas. ¿Volveré a hacer de liebre en mi ciudad y sin dorsal? ¡¡Por supuesto!!