jueves, 1 de enero de 2026

El Eterno Retorno (A Borges Esta Vez, No a Nietzsche)

    Hoy, día 1 de un nuevo año, qué más da uno cualquiera, vuelvo a Jorge Luis Borges. Que este gran señor es uno de mis autores favoritos no tiene mérito porque lo es. Y digo más, quien lea a Borges y no se le conmueva el alma es porque no la tiene.

   Borges y las matemáticas están íntimamente enraizados: le encantaban y las entendía y las describía en sus relatos y novelas como ningún otro podría hacer. Aquí he escrito varias entradas refiriéndome a Borges, algunas antiguas, y se pueden ir leyendo en los enlaces de El Aleph No Se Puede Engordar , Borges y la Ecuación de Schrödinger , El Vulgar Día del Libro , Sit Tibi, Ubicumque Pax (la entrada más leída de este blog, simple curiosidad), Y al Final, El Aleph (Borges Ya lo Sabía...) y Somos Simples Números .

   En esta ocasión traigo el problema magníficamente explicado, como no podía ser de otra manera, de un conjunto que no se contiene a sí mismo contado como una paradoja o fábula titulada "El Mentiroso". Espero que sea disfrutada.

""En algunas versiones, el héroe de esta primera dificultad (con la que jugaron los griegos) es el abderitano Demócrito, falsificador de esmeraldas, disolvedor de piedras, antiguo ablandador del marfil y hombre que se arrancó los ojos en un jardín para no distraerse, en otras, el candiota Epiménides, varón que se dedicó a la longevidad, postergando la muerte hasta el decurso de 289 años. Demócrito de Abdera en el mar Egeo, Epiménides de Creta en el Mediterráneo: elija mi lector aquel sonido que más le guste. El sofisma (con la persona y la ciudad que quieran) es este.

Demócrito sostiene que los abderitanos son mentirosos pero Demócrito es abderitano, luego Demócrito miente; luego, no es cierto que los abderitanos sean mentirosos, luego Demócrito no miente; luego, es verdad que los abderitanos son mentirosos; luego Demócrito miente; luego, no es cierto que los abderitanos sean mentirosos; luego, Demócrito no miente; et sic de caeteris hasta la peligrosa longevidad o hasta la apresurada investidura de un chaleco de fuerza.""