martes, 7 de febrero de 2017

Ciencia Vs Padre Nuestro



“Padre nuestro, que estás en los cielos”. La ciencia no concibe la existencia de un padre único de todos los seres humanos (biológicamente es imposible) ni que, suponiendo su existencia y unicidad, no sea real físicamente sino un ente que vive o mora por siempre fuera del planeta Tierra.
“Santificado sea tu nombre”. Como frase única sin contexto, es válida si se admira a una persona. Se loa su nombre.
“Venga a nosotros tu reino”. Al igual que la frase anterior, tiene sentido semánticamente pero da a entender sumisión de un grupo con respecto a un líder o personaje carismático.
“Hágase tu voluntad, así en la Tierra como en el cielo”. Nuevamente induce a sumisión y sometimiento de unas reglas o axiomas fijos que definen el modo de vida de los sumisos. Se trata de poner en práctica en la Tierra el marco que rige en el cielo, supuestamente aceptada su existencia.
“El pan nuestro de cada día, dánosle hoy”. Induce a pensar que ese ser denominado ‘padre’ provee el alimento de los sumisos y sometidos y éstos, se lo reclaman como ha sido hasta ahora durante todos los días anteriores.
“Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”. El perdón se identifica únicamente con los seres espiritualmente superiores sin ningún rigor científico a la hora de aplicarlo, simplemente se aplica. Implícitamente subyace en la frase que el ser humano es un ser superior que ofrece ese perdón a sus demás iguales, lo cual se contradice a sí mismo y no otorga ningún sentido a la frase aunque sintácticamente está bien construida.
“Y no nos dejes caer en la tentación, más líbranos del mal”. Las tentaciones provienen de la axiomática que domina la religión en cuestión y cada religión posee su axiomática por lo que la tentación no es un sustantivo abstracto puro, ya que posee distintos significados según el marco en el que se englobe. Así pues, caer o no caer en la tentación carece de profundidad y de falta de definición rigurosa del término. Incluso el orador-sumiso se permite ordenarle o exhortar al supuesto padre que le libre de lo que no está descrito como ‘el bien’ de la axiomática y que se encargue de velar por sus súbditos-adoradores. Las reglas lógicas impiden comprender esta frase en la que al ser superior se le manda proteger el libre albedrío de sus inferiores, es decir, un subconjunto estricto de un conjunto más grande se equipara con el conjunto total. No existe tal subconjunto o tal conjunto total.

   Sólo una pincelada del choque frontal entre la ciencia y la lógica y la religión, en este caso, representada por la religión cristiana.

jueves, 2 de febrero de 2017

¿Lenguaje o Ciencia?

   La película "La Llegada" (Arrival) plantea una cuestión no menor, en el caso de un posible contacto con una civilización extraterrestre mediante una llegada a nuestro planeta. La pregunta clave es qué se le plantea primero a un nuevo modo de vida desconocido para poder entendernos con ellos, si el lenguaje o la ciencia. Es evidente que los humanos nos comunicamos entre nosotros usando el lenguaje en sus distintas formas y tipos pero a igualdad de nivel intelectual, por lo que el entendimiento se consigue en casi todas las situaciones, salvo en casos excepcionales: lenguajes de símbolos ya extinguidos o el manuscrito de Voynich (en estas situaciones no existe el interlocutor). No podemos comunicarnos con los demás seres vivos de nuestro planeta con la misma capacidad de lenguaje pero los seres humanos podemos "intuir" el comportamiento animal estudiando y analizando lo que representan dichos lenguajes entre los distintos tipos de especies animales y podemos así deducir significados de esos lenguajes no humanos. Esto es posible por la capacidad del ser humano de analizar, sintetizar deducir e inferir conclusiones a partir de unas hipótesis (razonamiento lógico-deductivo) debido al superior nivel intelectual de los humanos con respecto a los demás seres vivos de nuestro planeta.
   La diferencia entre esa comunicación con los animales terrestres y los posibles visitantes extraterrestres o contactos no físicos (captación de mensajes de radio exteriores a nuestro planeta) está en que la otra parte, el otro u otros interlocutores, si visita nuestro planeta o envía mensajes de radiofrecuencia, posee un nivel intelectual y tecnológico igual o superior al del ser humano por lo que el lenguaje que se usaría para interactuar, en mi opinión, quedaría en segundo plano y prevalecería la cuestión de averiguar, por las dos partes, cuánta y qué tipo de tecnología se ha llegado a desarrollar. Evidentemente, si somos visitados, estos visitantes han de ser tecnológicamente superiores al ser humano porque los seres humanos no hemos sido capaces hasta ahora de visitar otros planetas o galaxias salvo nuestro muy cercano satélite natural. Se deduce pues, que nuestros lenguajes y formas de comunicación serían fácilmente implementadas por posibles visitanes extraterrestres dada su supuesta inteligencia superior, de ahí que la ciencia predomine en esos primeros hipotéticos contactos, en el caso planteado en esa película que basada en un relato corto (película mediocre, en mi opinión).
   Obviamente la ciencia posee un lenguaje universal incluso si nos ceñimos solamente a los seres humanos ya que la ciencia tiene un único lenguaje y las cuestiones técnicas se reducen a símbolos y equivalencias muy fácilmente identificables en cualquier idioma terrestre. El número 'Pi', para una civilización extraterrestre avanzada, sería perfectamente conocido tanto en significado como en aplicaciones y los símbolos lógicos estandarizados en nuestro lenguaje serían distintos, evidentemente, pero equivalentes en significado en cualquier posible forma de comunicación porque representan cuestiones no ambiguas como son las posibles interpretaciones de las distintas semánticas de los distintos idiomas y lenguajes de los seres humanos.
   Otra cuestión interesante que se plantea en esa película es que los posibles visitantes extraterrestres han de poder manejar la dimensión temporal no solo de forma lineal como le sucede al ser humano porque, de otra forma, el hombre ya habría contactado con alguna civilización con la misma tecnología o superior a la nuestra (creo fervientemente en la fórmula de Drake). No entraré en cuestiones temporales de linealidad, universos paralelos o los viajes en el tiempo por ser preguntas mucho más complejas, especulativas y, en la mayoría de los casos, utópicas que entran de lleno en el campo de la imaginería.
   Simplemente he querido tratar en esta entrada con breves pinceladas la dicotomía entre lenguaje y ciencia en el hipotético caso de una visita. Me quedo con la ciencia.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Un Poco de Infinito



   El infinito, lo infinito, infinitud… Un concepto tan abstracto como práctico, y no me refiero ni me referiré al concepto filosófico que ya ha sido tratado por infinidad (parafraseándome a mí mismo…) de filósofos destacando a Descartes o Kant. Infinidad numerable, como diría un antiguo profesor mío… que, la verdad, no sabía muy bien de lo que hablaba.
   La parte no filosófica del concepto, es decir, la parte científica, también ha sido ampliamente tratada por incuestionables mentes privilegiadas como Euclides, Einstein o Hawking y, esta parte científica, rechaza, como no podía ser de otra manera, la sinergia entre infinito y Dios, cualquier dios, porque ahí se entra en un intangible como es la fe, propia de cada persona, y la ciencia está por encima de subjetividades.
   ¿Qué puede ser infinito y qué no puede serlo? Teniendo en cuenta que es un concepto negativo, con todos los “males” que eso conlleva (infinito se define como todo lo que no es finito) y trayendo un poco a colación la entrada anterior `Silencio´ o la entrada `El Frío No Existe´ (buscar en el blog…), se podrían plantear algunos conceptos sustantivos como posibles candidatos a cumplir esa definición tan engorrosa como, por ejemplo, el tiempo, el espacio, los números (¿cuáles?, ¿todos?, ¿algunos?), dejando de lado, como ya he comentado, la parte filosófica.
   Está claro que los conjuntos de números sobre los que se basan la matemática y la física son infinitos por el simple hecho de que siempre existe un número mayor del planteado, ya sea un número real, natural, primo, entero, complejo, de Mersenne, racional, irracional,… cualquiera, porque se construyen así precisamente y porque se basa esa construcción en la axiomática ZF+C, teniendo en cuenta que existen distintos tipos de infinito relacionados con esta parte púramente técnica. La “C” se refiere a Axiom Choice, el axioma de elección, que tantos dolores de cabeza ha traído y trae por la cuestión de la elección sobre conjuntos de infinitos elementos: ¿cuál elijo de entre las infinitas posibilidades?, ¿por qué ese y no otro?
   El espacio es un sustantivo que se presta a la infinitud porque, desde el Big Bang, se está expandiendo teniendo en cuenta la constante de Hubble (es positiva, por lo que el universo no se contrae desde la explosión inicial) pero la ciencia actual no puede despejar la duda sobre su infinitud o no, es algo que se escapa a los límites del ser humano y, no por eso, se puede afirmar lo contrario, evidentemente.
   El tiempo es otro sustantivo que no puede medirse, con la ciencia actual, en términos de finitud o infinitud aunque Einstein consiguió de forma brillantísima relacionarlo con la materia, obviamente finita. Tampoco se sabe con certeza absoluta si el tiempo es lineal ni se puede afirmar lo contrario. Son cuestiones que se escapan al entendimiento de las leyes físicas actuales.
   Con estas brevísimas pinceladas, la idea de infinito, ya sea como sustantivo o como adjetivo, implica la actuación del ser humano en un entorno para el que no fue concebido, es decir, el ser humano no ha logrado contestar ciertas preguntas básicas sobre el entorno de su existencia, ya sean físicas, palpables o abstractas como la infinitud porque no es, precisamente, un ente abstracto, no es un meta-ser que podría usar meta-lenguajes que resolvieran dichas cuestiones, tanto las meramente físicas y de existencia como las filosóficas.